En eso que la lluvia amagaba y las hojas de los árboles se movían como locas por un viento que no terminaba de aparecer y entrar por la ventana. El calor no amainaba y la noche de enero se hacia cada vez más pesada, y difícil de conciliar el sueño, me decidí a escribir.
Hace rato que muchos temas rondan por mi cabeza, y a veces, los escribo mentalmente con puntos y comas; pero después pierdo el interés y suelen quedar, en la mejor de las suertes en algún papel por ahí o perdidos en la nada.
Me quedo dando vueltas una nota que leí en un diario el domingo, no era nada del otro mundo e inclusive el tema se me hizo demasiado conocido. Sin embargo el modo de cómo las palabras una y otra vez dan vueltas las cosas y algo que no es de importancia termina teniendo algún tipo de notoriedad siguió dando vueltas todo el día en mi cabeza. Nada nuevo cierto, pero es algo que aún me sigue sorprendiendo y en cierto sentido cada vez me resulta más interesante ese "poder" que detenta la palabra.
La nota en sí era bastante absurda para ser sincera, trataba de la supuesta "nueva" vertiente de jóvenes profesionales que eligen mudarse al campo. Confieso que en un primer momento creí poder encontrarme con algún que otro caso interesante, al menos pintoresco. Nada, siquiera cercano sino algo demasiado obvio y estúpido. Resulta ser que los jóvenes profesionales de los que hablaba la nota tenían todos estudios relacionados con el campo, en su gran mayoría (bien diría todos, al menos un casi todos, bastante abarcativo) ingenieros agrónomos. Por lo que mi automática pregunta fue ¿y qué es lo extraño?¿Acaso alguien que estudia agronomía no lo hace para trabajar en el campo?.
Entonces pensé, ¿me están tomando el pelo? Porque es cómo si la nota fuera de zapateros y lo extraordinario fuese que hacen zapatos, o que un peluquero corte el pelo...En tal caso lo extraño debería consistir en que profesiones que están relacionadas con el campo no se ejerzan en el campo.
No me tomo mucho tiempo después el darme cuenta, que más que nota era una especie de "manifiesto encubierto" o un panfleto político sobre las bondades del sistema económico que rige en nuestro basto país en el que hay plantaciones de soja hasta en la tierra de mis zapatillas. Y si, también de las bondades de las exportaciones y claro está de las super máquinas y tractores importados; que dicho esta de paso le quitan trabajo a muchos...pero a eso el "progreso" mejor no lo mira.
¡Qué bueno qué el campo crece! Así seguimos siendo el "granero del mundo" mientras los países que realmente crecen son los que tienen industria propia, gente capacitada, avances tecnológicos y una distribución un tanto más equitativa en la economía entre otras cosas, claro esta.
Pero ahí vamos, un país que dice apuntar al campo como motor y una realidad que dice mucho sobre excesos en los suelos, uso indebido de herbicidas, pesticidas y otras "yerbas", con gente trabajando casi como esclavos y miles de productores explotados por grandes grupos económicos hiperconcentrados...y si, no hay duda que para "Alguien" esto sirve y mucho, pero al menos que la mentira no sea tan burda porque lo del derrame de la copa ya no me lo creo más.
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