
Comienza temprano, antes que suene el despertador mi gato golpea la puerta. Me despierto bien; con una energía exaltante. Tengo esa misma ansiedad que uno tiene cuando esta por irse de vacaciones…una impronta positiva recorre todo mi cuerpo.
La mañana pasa sin sobresaltos, el almuerzo no hace ninguna mella; mi energía sigue en los mismos niveles…Mientras tanto yo sigo esperando el llamado.
Las horas pasan. Me quedo sola en casa. (Ojeo el reloj de a ratos, pensando que todavía es temprano).Un poco de buena música a un poquito más que mitad de volumen (alto, pero sin molestar a los vecinos). Ray Charles canta hasta que llega Seba (mi hermano)…Y el teléfono sigue mudo en su lugar.
Voy dándome cuenta de que el aparatito va a seguir en silencio sin sonar. Me domina una sensación de melancólico pesimismo. Otra cosa más que no termina saliendo como quería…un trabajo: no del todo bueno, no del todo malo…uno, que en definitiva no fue…sigo en la racha.
Ya es la tarde, tengo que ir a una clase…pero no tengo ganas. Llegó mamá, también están mis dos hermanos que entran y salen haciendo lo suyo. Además esta mi tío, que acaba de llegar y se queda a tomar unos mates. Decidí no ir a ningún lado y la final del US open es mi mejor plan (el otro es leer unos apuntes para la facultad).
El partido me entretiene. La novia de mi hermano aparece con facturas y renovamos los mates. La final dura unas cuantas horas en las que me la paso gritando e insultando…me apasiono. El tenis es uno de los pocos deportes que puedo ver por varias horas…El mago Coria me gustaba mucho más, pero el tandilense se gana mi respeto (aunque no lo necesite...). Me acuerdo de Tandil. (es una ciudad especial para mí).
Del Potro logra la hazaña. Excelentes devoluciones, saques acertados y una derecha que no falló para plantarse ante el número uno, el señor del tenis Roger Federer (indiscutiblemente el mejor). Me emocioné; estando acá, a miles de kilómetros y sin tener nada que ver…claro, no llegué a las lágrimas, sin embargo la emoción y la alegría se me pegaron un poco…algo de empatía, seguramente por lo particular de mi día.
Después me doy un baño. Salgo y ya es pasada la hora de cenar…pero no tengo ganas. Decido mejor comer unas naranjas: son de las chiquitas con mucho jugo. Las corto en cuatro partes (como más me gusta) y las saboreo… un placer que alegra los sentidos. Al rato mamá me avisa que están dando una película en el cable con uno que me gusta…Es Adrien Brody, el narigón que no sé que tiene (además de ser buen actor) pero me encanta. La miro unos minutos, pero no estoy de humor; mejor la veo otro día en alguna repetición.
Salgo a darle de comer a los perros. La noche está decididamente estrellada y hermosa; sin embargo no logro ver la luna entre tantos Eucaliptos y Pinos…hace días que no la veo, no sé porqué se me esconde. ¡Perdí mi luna!
Es tarde, papá llego de trabajar. Al fin decido comenzar a leer mi apunte en la cocina. También volvió Nico y trae una botella chiquita de cerveza (de esas tipo “boutique” que son importadas) que le regalaron por el día del maestro en el centro cultural. Me parece gracioso el regalo, pero es un lindo gesto. Después de un rato en el freezer me convida un poco… la cerveza nunca causo gran fanatismo en mi casa, sobre todo a mí (aunque esta no estaba mal, tampoco sobresalía).
Termino el día leyendo un rato sobre mi cama. Pienso más de lo que leo; en realidad me doy cuenta de que no estoy entendiendo una palabra.
Recapitulo el día…no hice nada de lo que pensaba, no paso nado de lo que esperaba…En realidad la mayor parte del tiempo pasa eso…solo que a veces las cosas son mejor de lo que se esperaba y los planes del “destino” parecen ser nuestros. En fin, hay días bueno y malos…y otros que son eclécticos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario