Sé que algún día, quiera o no, voy a tener que madurar…si, en algún momento tendré que dejar de ser la nena egoísta que sigo siendo.
Es difícil, al menos para mí desprenderme de algo que fue mío…por poco o mucho tiempo. Realmente es algo que va más allá de la necesidad real, siquiera tiene que ver con el apego; me parece que esta relacionado con algo muy del ego, con eso que los chicos dicen: Lo mío es mío y no te lo presto.
Aquí estoy, con la misma sensación que tuve al ver que aquellas muñecas viejas con las que ya no me entretenía (pero eran mías) le divertían a otra persona. Y nada tenía que ver con la otra en sí, es más puedo asegurar que le tenia cariño y realmente la pobre Barbie y sus novios habían dejado de llamarme la atención.
Pero realmente no encuentro sensación más cercana que esa…algo que se retuerce en mi interior, mezcla de angustia y de bronca. Emoción extraña, cargada de energía negativa que sé que no esta bien…pero es.
Si de algo estoy segura es que nada tiene que ver con el amor. Porque el amor tiene que ver con libertad, con ser uno en el otro y no con la posesión del otro como algo propio. Cuando eso pasa, el Otro se convierte en un Objeto.
El Otro-objeto, tiene una utilidad: me divierte, me hace sentir menos sola, me siento más importante etc. Es descartable, como lo son todas las cosas que tienen un uso especifico y al cumplirse se desechan.
Utilidad, renta, beneficio no parece que tengan mucho que ver con el amor, pero si con las relaciones. Porque parece que definitivamente el mercado rige hasta nuestras relaciones.
Quizás lo que molesta no es sólo que el objeto descartado lo disfrute otro…en el fondo duele descubrir que uno fue un Objeto para otro. Algo sustituible.
Nada más que un medio, un soporte útil en una símil transacción económica. En una suerte de comedia en la que el protagonista se cree vivo y termina siendo un completo idiota.
Uno puede engañar al mundo y así mismo, pero en el fondo siempre va a saber que no es verdad…Y si, siempre lo supe, aunque no quise admitirlo porque es más fácil creerse la fábula.
No quiero Objetos: payasos de circo que me diviertan por cinco minutos, malabaristas de palabras bonitas y promesas vacías. No quiero títeres ni muñecos tristes que pretendan de mí una salvación. No quiero ser funcional ni practica a los propósitos y deseos de nadie.
Quiero simplemente ser. Sin vacilaciones, sin cliches ni palabras bastardeadas de sentido que la gente repite por inercia. No quiero medirme en competencia en el mercado ni saber si valgo más o menos que otra, si tengo más centímetros o menos kilos... No quiero parecer divertida o inteligente… Solo yo misma, con lo que tengo de bueno y lo malo, con mis miedos y sueños.
No hay comentarios:
Publicar un comentario